Preparar la selectividad con profesor particular
La selectividad se prepara desde el segundo trimestre de 2º de Bachillerato, no en mayo. Lo habitual es una clase semanal por asignatura desde enero, subiendo a dos el mes anterior al examen. Concentrar las horas en las asignaturas de la fase de admisión —las que ponderan para el grado que quieres— sube más la nota que repartirlas entre todas. Y a partir de marzo, resolver exámenes de convocatorias anteriores rinde más que repasar temario.
Cuándo empezar
Enero es el momento razonable para la mayoría. Antes de Navidad el alumno todavía está peleando con el temario del curso y no tiene sentido superponer una preparación específica.
Un calendario que funciona:
- Enero a marzo: una clase semanal por asignatura, afianzando el contenido que va cayendo en clase.
- Marzo a mayo: se mantiene la frecuencia, pero el peso pasa a los exámenes de convocatorias anteriores.
- Último mes: dos clases semanales en las asignaturas que más ponderan, y exámenes completos cronometrados.
Si se llega a mayo sin haber empezado, todavía se puede subir nota, pero el margen es mucho menor y el coste por punto ganado, mucho mayor.
Qué asignaturas priorizar
La nota de admisión no trata todas las asignaturas igual. Además de la fase obligatoria, las asignaturas de la fase voluntaria ponderan según el grado al que optes, y esa ponderación cambia por comunidad autónoma y por universidad.
Antes de repartir horas, mira las ponderaciones publicadas por la universidad concreta a la que quieres entrar, para el año en que te presentas. No sirven las del año pasado ni las de otra comunidad: cambian.
Con esa tabla delante, la regla es simple: las horas van a las asignaturas que más ponderan para tu grado y en las que además tengas margen de mejora. Subir de un 5 a un 7 en una que pondera es más rentable que subir de un 8 a un 9 en una que no.
Cuántas horas y cuánto cuesta
Un plan típico de dos asignaturas desde enero son unas 40 clases entre las dos hasta el examen, contando la subida del último mes. A precios de Bachillerato —entre 18 y 25 € la hora— sale entre 700 y 1.000 € repartidos en cinco meses.
Se puede bajar bastante: muchos profesores hacen clases en pareja o en grupo pequeño para selectividad, y varios ofrecen bonos con descuento al comprar el bloque entero.
Concentrarlo todo en el mes final sale más barato en total y rinde bastante menos: no hay tiempo material de corregir lo que aparezca.
Exámenes de años anteriores
Es lo que más diferencia la preparación de selectividad de un refuerzo normal. Los exámenes de convocatorias anteriores son públicos, y a partir de marzo valen más que cualquier repaso de temario.
Sirven para tres cosas que el temario no da: reconocer los tipos de pregunta que se repiten, entrenar el tiempo real del examen y ver cómo se reparten los puntos en la corrección. Muchos puntos no se pierden por no saber, sino por no saber cómo lo corrigen.
El trabajo del profesor aquí es corregir como corregiría un tribunal, no como corregiría a un alumno de clase. Es una petición legítima y conviene hacerla explícita.
El error de empezar en mayo
Es lo más común y lo más caro. En cuatro semanas no da tiempo a arreglar carencias de contenido: solo a dar un barniz de técnica de examen.
El resultado típico es que el alumno mejora un poco la forma pero no el fondo, y la nota se mueve poco. La misma inversión repartida desde enero suele valer bastante más.
Si ya estás en mayo, el enfoque cambia: nada de temario nuevo, todo exámenes anteriores y trabajo sobre las preguntas que más puntúan. Es lo único que rinde con ese margen.