Cómo elegir un profesor particular
Antes de escribir a nadie, mira tres cosas del perfil: que diga qué nivel prepara exactamente, que tenga reseñas de alumnos que hayan dado clase de verdad, y que el precio y la duración estén escritos. Lo demás se decide en la primera clase: si sales sabiendo qué tienes que hacer esta semana y por qué, es el profesor correcto. Si sales con un resumen del temario, no lo es.
Las tres cosas del perfil
Un perfil dice bastante más de lo que parece si sabes qué buscar:
- Concreción del titular. «Profesora de inglés, preparo B2 y C1» te dice si encajas. «Clases de idiomas» no te dice nada, y suele significar que acepta cualquier cosa.
- Reseñas de alumnos reales. No la cantidad: la especificidad. Una reseña que menciona la asignatura y qué mejoró vale más que diez de cinco estrellas sin texto.
- Precio y duración por escrito. Si no están, la primera conversación se va en negociar en vez de en contar qué necesitas.
Lo que no debería pesar tanto como pesa: la foto de perfil y la longitud de la biografía. Escribir bien de uno mismo y dar bien clase son dos habilidades distintas.
Qué reseñas valen
El problema de las valoraciones en internet es que casi nunca sabes quién las escribió. Antes de fiarte, comprueba si la plataforma verifica que quien valora haya sido alumno.
En DoyClase solo puede valorar a un profesor alguien que haya dado con él al menos una clase marcada como dada, y la invitación para valorar sale sola después. No se pueden comprar ni escribir desde fuera.
Una reseña útil dice tres cosas: qué asignatura, cuánto tiempo estuvo y qué cambió. Las que solo dicen «muy buen profesor» no son falsas, simplemente no sirven para decidir.
La primera clase es la prueba
Ninguna cantidad de perfil sustituye a una hora de clase. Lo que hay que observar en esa primera hora:
- ¿Ha preguntado antes de explicar? Un buen profesor dedica el principio a averiguar dónde está el problema, no a soltar temario.
- ¿Ha hecho trabajar al alumno? Si la clase entera la habla el profesor, no sabes si el alumno se ha enterado. Él tampoco.
- ¿Sales sabiendo qué hacer esta semana? Una tarea concreta y pequeña vale más que un plan trimestral.
- ¿Se entiende cómo explica? Da igual lo que sepa si no sabe contarlo al nivel del alumno.
Si la primera clase no convence, cambiar es normal y no hay que darle más vueltas. Cuesta mucho menos cambiar en la semana uno que en el mes tres.
Señales de alarma
Ninguna de estas es definitiva por sí sola, pero varias juntas sí:
- Promete una nota concreta. Nadie puede garantizar un aprobado, porque no depende solo del profesor.
- Exige pagar un bono largo antes de dar ninguna clase.
- No quiere decir el precio hasta que hayáis hablado por teléfono.
- Da clase de absolutamente todas las asignaturas y de todos los niveles.
- No responde con claridad a «¿qué has preparado para esta clase?».
Titulación o experiencia
Una titulación en la materia garantiza que sabe el contenido, y no garantiza que sepa explicarlo. La experiencia dando clase garantiza lo segundo, y no siempre lo primero.
Para primaria y ESO, la experiencia y la paciencia pesan más. Para Bachillerato de ciencias, universidad y exámenes oficiales, el dominio del contenido pasa a ser imprescindible: ahí sí conviene mirar la formación.
El punto medio: alguien que haya preparado antes el examen concreto al que te presentas. Sabe qué cae, cómo se corrige y en qué se pierden puntos, y eso no está en ningún temario.