Alternativas a Superprof para dar y recibir clases
Las plataformas de clases particulares se dividen en tres modelos: las que cobran al alumno por poder contactar, las que cobran al profesor una cuota o por cada contacto, y las que solo cobran cuando hay un pago de por medio. El modelo importa más que la marca, porque decide quién paga por algo que todavía no ha ocurrido. Antes de darte de alta en ninguna, mira quién paga, cuándo, y si puedes irte con tus alumnos.
Los tres modelos
Toda plataforma tiene que cobrar por algún sitio. Dónde lo pone cambia por completo a quién le conviene:
- Cobrar al alumno por contactar. El alumno paga una cuota o un pase antes de haber dado ninguna clase. Para el profesor es cómodo —no paga nada— pero reduce mucho la gente que llega a escribirle, y quien llega ya viene con la sensación de haber pagado dos veces.
- Cobrar al profesor por adelantado. Una cuota mensual, o un precio por cada contacto que le pasan. El profesor asume el riesgo entero: paga por conversaciones, no por clases, y una racha mala se paga igual.
- Cobrar un porcentaje del pago. No hay dinero hasta que hay clase pagada. Es el que mejor alinea los incentivos, porque la plataforma solo gana si tú ganas, pero exige que los pagos pasen por ella.
Ninguno es gratis del todo: la diferencia está en si pagas antes o después de que exista un alumno real.
Qué mirar como profesor
Antes de rellenar la ficha, cinco preguntas concretas:
- ¿Pago algo antes de tener un alumno? Si la respuesta es sí, estás financiando tú la captación de la plataforma.
- ¿Puedo poner mi precio? Si lo fija la plataforma, no tienes negocio, tienes un turno.
- ¿Puedo hablar con el alumno directamente, o todo pasa por un chat que pueden cortar?
- ¿Puedo llevarme mis datos si me voy: mis alumnos, mis clases, mis materiales?
- ¿Qué pasa si dejo de pagar? ¿Desaparece mi ficha, o solo pierdo funciones extra?
La última es la que más gente pasa por alto y la que más duele: una ficha con reseñas acumuladas durante dos años tiene valor, y conviene saber de quién es.
Qué mirar como alumno
Del lado del alumno la lista es más corta, pero igual de decisiva:
- ¿Tengo que pagar para escribir a alguien? Si sí, estás pagando por una conversación que puede no llevar a nada.
- ¿Veo el precio por hora antes de contactar, o me lo dicen después?
- ¿Las reseñas son de alumnos que han dado clase de verdad, o las puede escribir cualquiera?
- ¿Puedo probar una clase antes de comprometerme a un bono?
Dónde encaja DoyClase
DoyClase está en el tercer modelo, con una vuelta de tuerca: solo hay comisión si el pago pasa por la plataforma, y el profesor puede decidir que no pase. Cobrar en efectivo o por transferencia y usar la app solo para llevar el control de clases y deudas es un uso previsto, no un truco.
Para el alumno no hay cuota, ni pase, ni pago por contactar: buscar, ver fichas, reservar y publicar lo que buscas es gratis y sin cuenta. Para el profesor, aparecer en el buscador, tener su página pública y responder a peticiones también es gratis.
Y las reseñas solo las puede dejar quien ha dado al menos una clase marcada como dada: la invitación sale sola. No se pueden comprar ni escribir desde fuera.
Cambiar de plataforma sin perder alumnos
Cambiar no significa empezar de cero, pero conviene hacerlo en este orden:
- Monta la ficha nueva entera antes de tocar nada: foto, titular, asignaturas, precio y disponibilidad.
- Avisa a tus alumnos actuales por el canal que ya usas con ellos. No dependen de ninguna plataforma para seguir contigo.
- Convive un tiempo en las dos. La captación tarda semanas en arrancar y no hay ninguna prisa en apagar la anterior.
- Empieza a pedir reseñas desde el primer día en la nueva: es lo único que no se puede migrar.