Cómo recuperar una asignatura suspensa
Para recuperar una asignatura suspensa con profesor particular, el plan que funciona en la mayoría de casos de ESO y Bachillerato es seis u ocho semanas con dos clases por semana. Lo que decide el resultado no es el número de horas, sino que la primera clase se dedique a averiguar dónde está el agujero real, que casi nunca es el tema del último examen: suele estar uno o dos cursos por detrás.
Empieza por el diagnóstico
El error más caro es empezar a repasar el temario del trimestre suspenso. Si el alumno suspendió ecuaciones, el problema puede estar en las fracciones de dos cursos antes, y repasar ecuaciones no lo arregla.
Una primera clase bien usada hace tres cosas: pone al alumno a resolver, mira los exámenes suspensos para ver dónde se pierden los puntos, y sale con un diagnóstico dicho en voz alta. Sin eso, las siguientes ocho clases van a ciegas.
Merece la pena llevar a esa primera clase los exámenes corregidos. Dicen más en cinco minutos que media hora de conversación.
Cuánto tiempo hace falta
Con dos clases semanales, los plazos habituales:
- Un tema concreto atragantado: dos o tres semanas.
- Un trimestre suspenso: seis a ocho semanas.
- La asignatura entera del curso, para septiembre: entre ocho y doce semanas, empezando en cuanto acabe junio.
- Un agujero que viene de cursos anteriores: un trimestre, y conviene decirlo desde el principio para que nadie espere un milagro en tres semanas.
Estos plazos asumen que el alumno trabaja entre clases. Sin eso, se alargan sin límite.
Recuperar en septiembre o durante el curso
Durante el curso la dificultad es que la asignatura sigue avanzando mientras se recupera lo anterior: hay que hacer las dos cosas a la vez, y por eso hacen falta dos clases semanales.
En verano no hay contenido nuevo, así que todo el tiempo va a tapar agujeros. A cambio hay dos trampas: empezar a finales de agosto no da tiempo material, y parar tres semanas en medio deshace buena parte de lo avanzado. Lo que funciona es empezar a principios de julio y mantener una frecuencia baja pero constante en agosto.
Qué pedirle al profesor
Cuatro cosas concretas, que se piden en la primera clase y no incomodan a nadie:
- Un diagnóstico dicho claro: qué falla exactamente y de cuándo viene.
- Un plan con fechas: qué se cubre cada semana hasta el examen.
- Tarea entre clases, corta y concreta. Sin trabajo propio no hay recuperación.
- Un aviso honesto si no da tiempo. Es mejor saberlo en la semana dos que en la ocho.
Qué le toca al alumno
La parte incómoda: el profesor particular no aprueba la asignatura, la aprueba el alumno. Dos horas semanales de clase con cero horas de trabajo propio dan un resultado predecible.
Lo que sí cambia el profesor es la eficiencia de ese trabajo: saber qué hacer, en qué orden y detectar el error a tiempo evita semanas enteras de estudiar mal. Pero las horas hay que ponerlas.